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Una niña que sueña con convertirse en una virgen; una madre que no sabe cómo ayudar a su hijo con discapacidad cuando empieza su despertar sexual; una modelo de OnlyFans que cree haber encontrado su lugar en una secta donde es la única mujer; una hija que solo puede reconciliarse con el recuerdo de su padre a miles de kilómetros de distancia; dos amigas unidas en su tragedia por un foro de incels; una hermana que lucha hasta su vejez para esquivar una vida terrible; una monja de clausura con demasiadas preguntas; relaciones maternofiliales marcadas por viejas cicatrices. Entrañas guarda sus historias. Los catorce relatos de este libro son espejos: siete cuentos inspirados en las grandes matriarcas de la iconología judeocristiana y siete que actualizan las vidas de las heroínas de la mitología grecorromana. Eva, María Magdalena, Fedra, Hécuba no se han ido. Su reflejo se esconde aquí, entre estas páginas que Blanca Mejía Jara ha tenido la habilidad de concebir con la inolvidable voz de las mujeres lorquianas y ecos actualizados de Marguerite Yourcenar o María Luisa Bombal.
«Mi Hipólito no despegaba los ojos de ella, los vi encenderse, fuego que por años no ardía. Esa noche salí sola a pasear, me adentré mucho en los trigales. En el cielo brillaba la luna, a ella le grité y como ella estuve los días que siguieron, roja, picuda, creciente de una ira a la que no pude poner nombre; ni ahora podría. De las entrañas no se habla».
«Si los dioses más vengativos y perversos bajaran del Olimpo, se asustarían con los cuentos que han salido de la imaginación de Blanca Mejía. Pura maldad, pura inteligencia, puro disfrute».
Alberto de la Rocha
«Blanca Mejía explora en su escritura la vida al margen, los caminos inextricables de la mente, la locura y su institucionalización, desarrollando una voz narrativa que cuestiona los límites entre la prosa y la poesía».
Clara Obligado
«Hubo una niña que dibujó a una niña tejiendo la línea del horizonte mientras inventaba cuentos y poemas increíbles. Sobre ese trazo azul se construyen los cuentos que ahora Blanca Mejía nos enseña. Acuden a esta fiesta de la sensibilidad y de la entraña los sueños cumplidos con traje de domingo y las maestras que admiran felices el crecer de la semilla».
Susana Obrero